Los sabores acortan distancias

Vengo del país con más italianos después de Italia.

Cuando era pequeña pasaba el día con mi abuela hasta que llegaban mis padres de trabajar.

Mi abuela era hija de italianos y hoy yo tengo una hija italiana.

Me llamo Alejandra, tengo 48 años soy de Buenos Aires, viví en Madrid y hoy vivo en Santa Fiora, un pequeño pueblo del Monte Amiata, al sur de la Toscana.

Cuando era joven, más joven, escribir era mi lugar favorito. Estudié periodismo, pero poco a poco fui encontrando otros caminos y me fui alejando de ese vértigo que te provoca una hoja en blanco. De ese juego entre las palabras y las ideas.

Esa parte de mi se durmió.

Al nacer nuestra hija con su papá elegimos que la familia creciera más cerca de la naturaleza.

Así, dejamos Roma para vivir aquí.

Cuando llegué seguía hablando muy poco italiano, no es que ahora lo hable muchísimo mejor, pero creo que he perdido la vergüenza.

Una tarde llevamos a nuestra pequeña a la pediatra y había otra mamá con su niña en la sala de espera.

Yo hablaba en español con Nayén, mi hija, y esa mamá de manera muy afable empezó hablar en español conmigo.

Fue un bálsamo para mi poder ser absolutamente yo otra vez. Yo, sin la limitación del lenguaje, con alguien más que no fuese mi hija y mi marido.

Me contó que su mamá, italiana, y su papá, español, habían emigrado a Argentina, se conocieron en Buenos Aires, se casaron y se habían venido a vivir a Italia.

Ella se llama Silvia. Nació, creció, estudió y formó una familia en Roma, pero decidieron seguir construyendo su vida y sus sueños aquí, donde llegó su cuarta hija.

Tiene una familia maravillosa y una fuerza y calidez especial.

La mitad de su familia es española, como lo marca su apellido, y las dos sabemos de qué se trata esto de emigrar.

Emigrar no es fácil y hay tantos motivos como emigrados, todos sabemos que las cosas que uno se lleva consigo están dentro de uno y no en una maleta. Y una de esas cosas importantes que uno atesora son los sabores, que siempre te vuelven a algún lugar afectivo.

Hoy, Silvia, a quien admiro por su hacer, por gran mujer y gran cocinera, generosamente me ha invitado a compartir su blog. Juntas creamos un grupo donde se pueden compartir recetas de la enorme ¨Cocina típica italiana¨.

Ella a través de su arte en la cocina y yo contándolo en español para que con el mundo de habla hispana compartamos los sabores de esta tierra.

Gracias por esta nueva aventura!

Alejandra G.